Es un clamor popular, lo dicen expertos de todos los ámbitos: hay que cantar, señores, si queremos mantener el estado de ánimo alto. Iba a perderme en sesudas aclaraciones y presentaciones de este nuevo blog pero para qué, si una de mis nuevas consignas es simplificar mi mensaje, no enredarme en retórica y prescindir de frases resultonas que no conducen a nada.
Amigos, éste es un blog en el que están obligados a sonreír y para hacerlo les propongo canciones que, al menos a mí, me arrancan un gesto de felicidad. No son necesariamente canciones festivas pero son temas que, por un motivo u otro, me producen alegría, incluso porque me traigan a la mente recuerdos bonitos. Pero nada de lastre emocional del que no te deja avanzar, hablo de anécdotas tronchantes o recuerdos de los que uno guarda como un tesoro preciado a salvo de cualquier onda negativa. Sonrían al escuchar una canción o busquen aquel tema que les va a transportar a un estado irracional de felicidad, aunque solo sea por unos minutos.
Esto va a suponerme un trabajo diario de recopilación y escucha de canciones, pero es una autoterapia que me he impuesto en la que urge sonreír como primer paso para ser feliz. ¿Por qué? En primer lugar porque forma parte de mi filosofía personal, mucho antes de saber que los expertos en felicidad lo recomiendan.
Pero además, porque la cosa es muy seria y los años pasan y si te la juegas con la tristeza, siempre acaba ganando ella. Porque con todo lo que ha cambiado a mi alrededor, echo de menos a Freya y su sonrisa y eso es algo que no me puedo permitir. Y porque yo antes hacía esto de vez en cuando, me ponía mis canciones favoritas y cantaba, brincaba, bailaba... Pero "antes" era "antes".
Y porque, como dice una serie infumable de televisión, la vida se vive cantando. Bienvenidos.
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