DIEGO EL CIGALA: LA CANCIÓN DE LAS SIMPLES COSAS
Tristeza 4 - Freya 5.
Vocación frustrada #342: cantante, a ser posible en la rama del cante jondo, la copla, el flamenco no muy puro, la rumbita... Entre las decenas de vocaciones frustradas que estoy descubriendo en los últimos meses, ésta es la más reciente y a ella dedico mis ratos muertos del día, que son los desplazamientos al trabajo. Y he conseguido reconvertir un rato pesado y aburrido de carretera y polígonos industriales, en la oscuridad del amanecer o del anochecer, en un momento gratificante y divertido, que me llena de vitalidad especialmente al inicio de la jornada.
De lunes a viernes entreno mi voz. Algún día entraré en la Academia, o haré que todos los coaches le den al botón apenas empiece a cantar. No se rían. Como ya he dicho, practico especialmente la copla, con querencia por los ritmitos ligeros y aflamencados, de los que te ponen el corazón a mil y te dan unas irresistibles ganas de bailar. De momento me dedico a las versiones: tributos flamencos a Serrat y Sabina de los que hablaré en otras ocasiones o experimentos de los que harían palidecer a los puristas, en la línea de Falete, María Jiménez... Ah, y Bambino, para desgarrar un poquito la voz y ver cómo sueno cuando recito enormes frases de amor y desamor.
El otro día fui a ver el espectáculo de baile flamenco de Cecilia Gómez, dedicado a Chavela Vargas. No soy muy fan de Chavela, pero cuando escuché sus temazos cantados por una voz gitana por supuesto la cosa cambió y me emocioné, lo reconozco. Y es que Jose Alfredo es mucho Jose Alfredo. Y no digamos Agustín Lara.
Hubo un momento en el que sin avisar comenzó a sonar "Las simples cosas" y fue un trallazo directo a mi corazoncito. Y allí, sentada entre dos de las mujeres más importantes de mi vida, dejé que una lagrimita rodara por mi mejilla mientras escuchaba eso tan demoledor de "la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas". Esta canción, que no conocía, está en la línea de "Aquellas pequeñas cosas" y habla de los recuerdos mínimos, casi imperceptibles, que sumados configuran nuestro pasado; como esas imágenes que de lejos parecen grandes y al acercarse están formadas de diminutas fotos. La memoria es selectiva y recordamos siempre momentos especiales, personas, sentimientos, pero vamos dejando atrás detalles que son los que realmente le dan profundidad a la felicidad pasada: "Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida y entonces
comprende cómo están de ausentes las cosas queridas".
No pierdan la ocasión de escucharla.
Y ustedes dirán... ¿pero esta canción no es tristísima? Pues sí, lo es. Martirio la ha recuperado en el disco homenaje a Chavela que ha publicado hace quince días y sigue siendo un lamento elegante y nostálgico, demoledor como decía antes. Pero héte aquí que haciendo búsquedas por la red me encuentro con una sorpresa y es que Diego El Cigala ha cogido el tema y le ha dado una vueltecita, con un arranque flamenco desgarrador que evoluciona en ritmo arrumbado y ligero, con una maravillosa trompeta de acompañamiento. No sé cómo describírselo mejor, solo sé que quizás en mi audición a ciegas pruebe con esta canción. Y ay del que no se dé la vuelta.
Ya saben, escuchen y sonrían :)
La sonrisa de Freya
Una canción, una sonrisa.
jueves, 31 de octubre de 2013
La vida se vive cantando
Es un clamor popular, lo dicen expertos de todos los ámbitos: hay que cantar, señores, si queremos mantener el estado de ánimo alto. Iba a perderme en sesudas aclaraciones y presentaciones de este nuevo blog pero para qué, si una de mis nuevas consignas es simplificar mi mensaje, no enredarme en retórica y prescindir de frases resultonas que no conducen a nada.
Amigos, éste es un blog en el que están obligados a sonreír y para hacerlo les propongo canciones que, al menos a mí, me arrancan un gesto de felicidad. No son necesariamente canciones festivas pero son temas que, por un motivo u otro, me producen alegría, incluso porque me traigan a la mente recuerdos bonitos. Pero nada de lastre emocional del que no te deja avanzar, hablo de anécdotas tronchantes o recuerdos de los que uno guarda como un tesoro preciado a salvo de cualquier onda negativa. Sonrían al escuchar una canción o busquen aquel tema que les va a transportar a un estado irracional de felicidad, aunque solo sea por unos minutos.
Esto va a suponerme un trabajo diario de recopilación y escucha de canciones, pero es una autoterapia que me he impuesto en la que urge sonreír como primer paso para ser feliz. ¿Por qué? En primer lugar porque forma parte de mi filosofía personal, mucho antes de saber que los expertos en felicidad lo recomiendan.
Pero además, porque la cosa es muy seria y los años pasan y si te la juegas con la tristeza, siempre acaba ganando ella. Porque con todo lo que ha cambiado a mi alrededor, echo de menos a Freya y su sonrisa y eso es algo que no me puedo permitir. Y porque yo antes hacía esto de vez en cuando, me ponía mis canciones favoritas y cantaba, brincaba, bailaba... Pero "antes" era "antes".
Y porque, como dice una serie infumable de televisión, la vida se vive cantando. Bienvenidos.
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