jueves, 31 de octubre de 2013

Esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón

DIEGO EL CIGALA: LA CANCIÓN DE LAS SIMPLES COSAS
Tristeza 4 - Freya 5.

Vocación frustrada #342: cantante, a ser posible en la rama del cante jondo, la copla, el flamenco no muy puro, la rumbita... Entre las decenas de vocaciones frustradas que estoy descubriendo en los últimos meses, ésta es la más reciente y a ella dedico mis ratos muertos del día, que son los desplazamientos al trabajo. Y he conseguido reconvertir un rato pesado y aburrido de carretera y polígonos industriales, en la oscuridad del amanecer o del anochecer, en un momento gratificante y divertido, que me llena de vitalidad especialmente al inicio de la jornada.

De lunes a viernes entreno mi voz. Algún día entraré en la Academia, o haré que todos los coaches le den al botón apenas empiece a cantar. No se rían. Como ya he dicho, practico especialmente la copla, con querencia por los ritmitos ligeros y aflamencados, de los que te ponen el corazón a mil y te dan unas irresistibles ganas de bailar. De momento me dedico a las versiones: tributos flamencos a Serrat y Sabina de los que hablaré en otras ocasiones o experimentos de los que harían palidecer a los puristas, en la línea de Falete, María Jiménez... Ah, y Bambino, para desgarrar un poquito la voz y ver cómo sueno cuando recito enormes frases de amor y desamor.

El otro día fui a ver el espectáculo de baile flamenco de Cecilia Gómez, dedicado a Chavela Vargas. No soy muy fan de Chavela, pero cuando escuché sus temazos cantados por una voz gitana por supuesto la cosa cambió y me emocioné, lo reconozco. Y es que Jose Alfredo es mucho Jose Alfredo. Y no digamos Agustín Lara.

Hubo un momento en el que sin avisar comenzó a sonar "Las simples cosas" y fue un trallazo directo a mi corazoncito. Y allí, sentada entre dos de las mujeres más importantes de mi vida, dejé que una lagrimita rodara por mi mejilla mientras escuchaba eso tan demoledor de "la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas". Esta canción, que no conocía, está en la línea de "Aquellas pequeñas cosas" y habla de los recuerdos mínimos, casi imperceptibles, que sumados configuran nuestro pasado; como esas imágenes que de lejos parecen grandes y al acercarse están formadas de diminutas fotos. La memoria es selectiva y recordamos siempre momentos especiales, personas, sentimientos, pero vamos dejando atrás detalles que son los que realmente le dan profundidad a la felicidad pasada: "Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas".

No pierdan la ocasión de escucharla.

Y ustedes dirán... ¿pero esta canción no es tristísima? Pues sí, lo es. Martirio la ha recuperado en el disco homenaje a Chavela que ha publicado hace quince días y sigue siendo un lamento elegante y nostálgico, demoledor como decía antes. Pero héte aquí que haciendo búsquedas por la red me encuentro con una sorpresa y es que Diego El Cigala ha cogido el tema y le ha dado una vueltecita, con un arranque flamenco desgarrador que evoluciona en ritmo arrumbado y ligero, con una maravillosa trompeta de acompañamiento. No sé cómo describírselo mejor, solo sé que quizás en mi audición a ciegas pruebe con esta canción. Y ay del que no se dé la vuelta.

Ya saben, escuchen y sonrían :)



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